El pasado jueves 18 de septiembre tuvo lugar la apertura, bendición e inauguración oficial del Nuevo Centro Arrupe en Sevilla. Desde el 1 de septiembre, numerosas personas han dedicado horas de esfuerzo, ilusión y trabajo voluntario para poner a punto este nuevo espacio. Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a niños, adolescentes, jóvenes, adultos y mayores que, con generosidad y sonrisas, han contribuido a hacer realidad este proyecto.
La jornada comenzó a las 20:00 con una Eucaristía solemne y sencilla, presidida por D. José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, y concelebrada por el P. Provincial Enric Puiggros, junto a otros sacerdotes jesuitas, incluyendo el socio, el delegado del sector servicio de la fe, el delegado de pastoral juvenil y universitaria, el promotor de vocaciones, los delegados de las plataformas apostólicas del sur, el párroco de San Bernardo y muchos compañeros más. En su homilía, el arzobispo invitó a los jesuitas y a toda la comunidad a vivir con entrega la misión encomendada por la Iglesia y Dios en Sevilla, agradeciendo calurosamente la implicación de la Compañía de Jesús en la ciudad y la diócesis.
Este centro, soñado hace más de 20 años, se materializó con una emotiva procesión tras la Eucaristía, en la que cada obra e institución de la Compañía de Jesús en Sevilla portó una vela y una flor, depositadas a los pies de la Gran Madre, que desde ahora presidirá el Centro Arrupe. El P. Provincial dirigió unas palabras sencillas, a las que el arzobispo respondió con cercanía y cariño. Posteriormente, se bendijeron con agua bendita las salas de pastoral y el Salón de Conferencias Pedro Arrupe.
La celebración estuvo impregnada de alegría, sentido de comunidad y espíritu diocesano. El evento culminó con un abundante ágape fraterno, donde todos compartieron lo que habían traído, evocando la multiplicación de los panes y los peces. Este momento reforzó el sentimiento de comunidad que celebra con gozo y que, a partir del 18 de septiembre, habitará el Nuevo Centro Arrupe, convirtiéndolo en un hogar y un espacio privilegiado para el encuentro fraterno, espiritual y comprometido.


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